lunes, 9 de diciembre de 2013

Receta de "lo que haya en la nevera"

Cocino todos los días y no soy tan desastre, aunque no haga pavo de acción de gracias…

Por cierto, al final el pavo salió muy bueno pese a todos mis miedos. Aunque he de confesar que no lo hice yo… apareció un príncipe azul en el último momento que se apiadó de mi persona, y de mi asco por el cuello y el pellejo del animal y por la bolsa que había llena de cosas asquerosas, e hizo un pavo buenísimo.

Llenar la nevera
Como os decía cocino todos los días e intento que sea sano (mi hija me pregunta si es 'healthy' antes de probarlo, está muy concienciada), que sea barato y además, y casi lo más importante, que sea fácil y no manche mucho la cocina.

Este es el proceso para lograrlo:

Después de ir protestando por el supermercado mientras en mi mente se repite la canción de 'odio hacer la compra, odio hacer la compra,…' voy eligiendo los ingredientes. Si soy sincera lo hago un poco al azar, lo que me apetece.

  • Primera recomendación: ir sin hambre (con hambre compras muchos caprichos). 
  • Segunda: ir sin niños (la compra sale un 20% más cara, comprobado). 
  • Tercera: ir con un poco de hambre (si no se te olvida la mitad de cosas). 
  • Última recomendación: no, no hay un día ni una hora perfectas, hacer la compra es un rollo. Siempre.

Sigue la canción: 'odio meterla en el coche, odio dejar el carrito, odio bajarla del coche, odio colocar la compra… a ver si inventan ya la compra inteligente, odio hacer la compra'…

Una vez en casa con todos los ingredientes colocados, pienso qué voy a hacer. Más bien me lo preguntan mis hijos: –¿qué hay para cenar?– Odio esa pregunta… Entonces busco en internet alguna receta por si me inspiro (por cierto, en la web de Gallina Blanca hay muchas y muy fáciles).

Después abro la nevera y me quedo un buen rato obnubilada, como extasiada… ¿os pasa? no sé realmente qué tiene, pero me hace perder mucho tiempo. Al final cuando consigo concentrarme pienso: ¿qué hago hoy de cenar?, y ahí es cuando hago un estudio de qué caduca primero, y eso es lo que marca la prioridad.

Pollo a 'lo que haya'
Receta de algo rico para Navidad (por ejemplo)

Ingredientes: lo que vaya a caducar primero en la nevera (algo de carne y verdura preferiblemente).

Modo de hacer:

En una bandeja del horno pones papel de plata (o albal, o de aluminio), un chorrito de aceite y las verduras cortadas en modo juliana o como te de la gana. Yo suelo poner zanahorias, cebolla, sweet potatoes (boniato), pimiento… lo que haya.

Después la carne que tenga, hoy por ejemplo eran muslos de pollo deshuesados. Unos dientes de ajo sin pelar que me da pereza, un poco de sal, y algo de hierbas: finas hierbas o provenzales, algo de pimentón dulce, orégano,… cada día uso unas.

Por último otro chorrito de aceite, y un poco de zumo de naranja, o un chorro del vino que quedó del otro día, o bien un poco de la cerveza que te estés bebiendo mientras cocinas, o agua… Cierras con el papel de plata que te debe de sobrar y ya está casi :-)

Lo metes en el horno, pones atención, debe estar encendido (más de una vez se me ha olvidado este detalle) y esperas como 45 minutos. No me preguntéis la temperatura, no tengo ni idea, más o menos 400º, pero de los de aquí de farenheit, no los celsius de Europa.

Después sacas la bandeja con cuidado de no quemarte, sí, me he quemado varias veces, y ya está listo. En mi casa les encanta, pero siempre les digo que es irrepetible, que cada día uso una receta nueva con lo que haya en la nevera.

Me pidió mi hijo que lo apuntara para que cuando yo me muera él se lo pueda hacer a sus hijos, así que aquí le dejo mi legado. Espero que lo disfrute mucho en mi ausencia.

P.D. Peor es mi hija que me pide toda mi ropa o bisutería para cuando me muera.

jueves, 28 de noviembre de 2013

El pavo me mira mal. Dudas sobre acción de gracias

Vale, ya debería saber cómo se hace… pero el año pasado ni me acordé de que había que celebrar Thanksgiving, creo que comimos macarrones con carne al estilo 'pisodestudiantes', y yo me preguntaba por qué estaba todo cerrado y había tan poca gente por la calle…

Mi niña agradece en su pavo
Este año el elemento 'acción de gracias' me ha invadido y lo vamos a celebrar. Más que nada porque mis niños llevan semanas dibujando pavos y hablando del tema, porque tenemos invitados a cenar y porque habrá que adaptarse…

¡Soy una gran duda 'zancsgivinera'!

El problema es que no sé bien cómo se hace. Mis principales dudas son:

- ¿Comida o cena? 

Parece que es cena, de esa cena que hacen aquí a las 6 de la tarde. Así que nosotros haremos cena a las 8, un mix spanish-american.

- ¿Pavo o pavo?

Parece que el ingrediente principal es pavo, ok, eso ya lo tengo asumido. Intenté que mis niños aceptaran sandwich de pavo, o pechuga de pavo con algo… o muslos de pavo al horno, que este último sí era así como medio típico y sé hacerlo… pero no, quieren un pavo de los de verdad, de esos gigantes que se hacen al horno.

Hemos comprado uno bien grandote, 12 libras, que no se bien cuántos kilos son pero lo miraré. Lo hemos descongelado y al sacarlo de la bolsa: ¡qué asco! tiene un cuello metido por el agujero del cuello… ya, suena obvio, pero está cortado y da asco. Además hay una bolsa con cosas dentro que da un poco de repelús, porque no sé si son vísceras, sangre o qué… no me he atrevido a abrirla todavía. Además hay como un pellejo vacío donde debería estar la cabeza… lo he guardado todo en una bolsa mientras me preparo psicológicamente.

He preguntado a mi madre su receta de pavo pero es muy difícil. Una de las invitadas de esta noche me dijo que lo pusiera en remojo con especias la noche antes, pero se me olvidó (y ahora que lo pienso me hubiera dado un poco de asco el pellejo flotando en agua con hierbitas). En internet he visto mil recetas, pero me parecen difíciles todas ellas. Así que no sé qué haremos. De momento el pavo está en la nevera y me mira mal.

- ¿Se felicita?

He recibido un sms de una mamá del cole felicitándonos el día. Así que supongo que será como en Nochebuena, que todo el mundo manda mensajes de 'amoryfelicidadybuenaspalabras'. Luego enviaré alguno para que no digan que no me adapto.

Gracias por la familia :-)
- ¿Hay que ir bien vestido?

Digo yo que en un día en el que las familias se juntan y todo es así como de 'amoryfelicidad' frente a una mesa con un pavo para dar gracias, habrá que ir bien vestido. Y fuera estamos a -5 grados, con nieve y tal, pero dentro de casa se está bien así que podemos ir como queramos. Claro que no puedo dejar abierta la opción, porque mi hijo se pondría el chandal y la niña se vestiría de friki, que los conozco yo…

Preguntaré a los invitados cómo van a venir y nos adaptaremos. Que no se diga. De todas formas, cualquier sugerencia será bienvenida, sobre todo por no meter la pata… lo mejor será vestirnos 'nifúnifá', es decir, arreglados pero informales.

- Regalos no, ¿no?

Solo por si acaso pregunto, no creo que se hagan regalos, ¿no? pero como es el día en el que todos se juntan y parece que es más importante que la Navidad, no sé si hay que hacer regalos. Espero que no porque no tengo ninguno… además mañana empiezan las megarebajas del black friday, que a eso si me adapto en un periquete y no tengo ninguna duda, je.

Bueno, lo superaremos seguro y ya os contaré las meteduras de pata. Pero vamos, que me encuentro igual que me pasó con el primer Halloween. Por cierto, este año salió genial, cual expertos todos :-)

jueves, 7 de noviembre de 2013

Lo importante no es la nota del examen

Hoy he recibido un mensaje de correo electrónico de una profesora del colegio, han venido unos 'señores del estado' y les han hecho unos exámenes especiales a los niños, al parecer los padres están preocupados por el resultado.

Todos somos especiales
El mensaje es muy motivador, recomienda compartirlo con nuestros hijos, así que he pensado que os lo traduzco y lo comparto por si queréis hacerlo llegar a vuestros niños:

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"Estamos preocupados porque estos exámenes no siempre evalúan lo que os hace únicos y especiales a cada uno de vosotros. Las personas que hacen estas pruebas y su puntuación no os conocen. No os conocen como vuestros profesores o como vuestras familias. Ellos no saben que muchos habláis dos idiomas. Ellos no saben que podéis tocar un instrumento musical, o que podéis bailar o pintar un cuadro. Ellos no saben que tus amigos cuentan contigo ni que tu risa puede alegrar el día más triste. Ellos no saben si escribes poesía o canciones, si juegas o participas en deportes, si te preguntas sobre el futuro, o que a veces cuidas de tu hermanito o hermanita después del colegio. Ellos no saben si has viajado a un lugar maravilloso  o que sabes cómo contar una gran historia, o que realmente te encanta pasar el tiempo con familiares y amigos especiales. Ellos no saben que eres digno de confianza, amable y atento, y que intentas cada día ser mejor persona... Las notas te dirán algo sobre ti, pero no lo dirán todo. Hay muchas maneras de ser inteligente".

¡Gracias de nuevo por darme la oportunidad de trabajar con vuestros pensadores!
"Les hemos enseñado que la tierra es redonda, que el rojo y el blanco hacen rosa. Pero hay algo más que es más importante: les hemos enseñado a pensar ".
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Me encanta, me gusta el detalle de la profesora y el hecho de agradecer siempre que le dejemos a nuestros pensadores. Pero no quita para que haya que esforzarse por sacar buenas notas en los exámenes y estudiar, que ya veo las excusas de mi niño diciéndome lo especial que es y que lo importante no es la nota, y que cuida de su hermana y que habla dos idiomas, y que hace deporte y que cuenta historias y que pinta, y que es amable y atento….  :-) 

sábado, 12 de octubre de 2013

Pasando de treintañera a cuarentona

Por qué será que estos días me viene a la mente la frase de 'a cada cerdo le llega su San Martín'... Llevo meses pensando si me pido o no la depresión de los 40, o una crisis, o algo que refleje este cambio de dígito en mi edad. Y he pensado que por ahora no, que paso, igual a los 43, pero de momento no.

Por todas he pasado
Dicen que la longevidad se hereda de mujer a mujer, y mis dos abuelas superaron los 90 viviendo solas, así que yo de momento ni he llegado a la mitad.

Si a esto unimos que cada día vivimos más, pues ni os cuento, vamos, que estoy en mi edad de oro :-) Lo malo es lo de la pensión, que no me va a dar ni para pipas, si es que alguien me da algo cuando me jubile, ¡si es que consigo jubilarme algún día!

Siempre había tenido de objetivo vital jubilarme a los 40 y jugar al golf. Iba a jugar con el resto de jubilados que serían mayores que yo y seguro que eran extranjeros y así practicaría inglés. Pero en vez de eso, pues cada día soy más multitask, tengo más oficios, practico el inglés por narices, y lo del golf lo probé el verano pasado y no me gustó.

Así que decena nueva, objetivos nuevos. En ello estoy, todavía no los tengo claros.

Lo que sí tengo claro son los objetivos de los 80, cuando mis hijos me dejen en una residencia (o me vaya yo voluntariamente porque no aguante a sus parejas).

He pensado que podríamos montar una tienda vintage con el resto de compañeras. Porque si cada una guardamos la ropa chulísima que se pasa de moda, y esperamos 40 años para el negocio, pues seguro que es un éxito, porque se pondrá de moda otra vez, y serán verdaderas reliquias... y como todo estará fabricado en China y todo serán copia de la copia de la copia, pues lo nuestro será auténtico!!!

Además si alguna sabe hacer punto o croché, yo no, pero alguna sabrá, pues podemos hacer toquillas y gorros y venderlos. Y también podremos hacer cocina para llevar, con comida de verdad de abuelitas encantadoras, que seremos nosotras...  Vamos, que ¡a los 80 me voy a forrar! Amigas, recordad, hay que guardar la ropa buena.

Llevo días pensando qué tiene de malo cumplir 40 años y básicamente se me ocurren cosas buenas y solo una mala o no tan buena (la dejo para el final). Cada decena tuvo sus cosas:

  • De 0 a 10. Infancia realmente feliz gracias a mis padres y hermana.
  • De 10 a 20. Adolescencia superada (con momentos en los que no me aguantaba ni yo...) con el resultado de amigos fantásticos que todavía mantengo.
  • De 20 a 30. Enfoqué mi carrera profesional y conocí a mi compañero de vida, qué más se puede pedir.
  • De 30 a 40. Madre de dos niños maravillosos (imperfecta, pero madre al fin y al cabo).
Dicen que los 40 son los años de la madurez. Aunque yo debí nacer madura, porque siempre he sido responsable, muy despistada, pero muy responsable. Y aunque suene bien, creo que es mejor no ser siempre tan responsable... claro que alguna locura he hecho, bueno, unas cuantas... pues igual no he sido tan responsable...

Lo que sí creo es que a los 40 la experiencia va haciendo mella. Conoces a las personas con solo mirarlas, las ves venir, te han pasado tantas cosas que más o menos puedes intuir consecuencias, y eso es una ventaja en la vida. Así que tan contenta, con 40, con experiencia, y con un objetivo vital para los 80.

Lo malo: pues que no aguanto más de un día de fiesta, y eso sí se echa de menos :-)

domingo, 6 de octubre de 2013

Afición al garage sale

Os confieso que me he aficionado a los garage sales, cuando veo un anuncio me lo apunto para que no se me olvide pasar si tengo un rato.

 ¿Que qué es? pues una costumbre estupenda que deberíamos copiar de los estadounidenses. Cuando uno hace orden en casa, en vez de tirar o regalar todos los trastos que ya no usa, los saca al garaje y los pone a la venta.

Venta de garaje
Seguro que lo habéis visto en alguna película americana, esas que ponen los juguetes en cajas, una mesa con trastos, e incluso la ropa colgada en percheros.

Se suele anunciar con un cartel a la entrada del barrio, o en la puerta de casa, diciendo qué día y en qué horario se hará, así los vecinos están avisados. Normalmente suele ser en fin de semana para que la gente tenga tiempo de pasear y cotillear lo que los vecinos no quieren, y si acaso, pues comprar algo.

Los precios suelen ser muy baratos, cuando digo 'muy', es muy, desde gratis o 'gracias por quitarme esto de encima', hasta lo que imagines.

Existen días en los que los vecinos se ponen de acuerdo y se hace un gran 'garage sale' común, por barrio o urbanización, cada uno en su garaje, pero todos a la vez. Es importante dar una vuelta a primera hora, eso lo hemos descubierto con el tiempo, porque si vas tarde ya no quedan las cosas buenas. Claro que a última hora hay gente que consigue chollos porque los dueños quieren quitarse los trastos de encima.

Hay gente profesional, saben en qué barrio es cada fin de semana, se mueven como pez en el agua. Van en coche, o en furgoneta, de casa en casa para no cansarse y poder cargar los tesoros. Dominan el arte del regateo, ofrecen precios mínimos por cosas muy valiosas, con una sonrisa y convenciendo al dueño de que le están haciendo un súper favor.

Ejemplo de garage sale
Este fin de semana hemos tenido a todo el barrio de 'garaje sale', había bicicletas, ropa, mesas, vajillas, juguetes, trastos de niños, bolsas y palos de golf, libros, sofás, barbacoas, calabazas de halloween... en fin, todo lo que podáis imaginar. Y a todo el vecindario de paseo cargando cosas.

Lo mejor es cuando un vecino se traslada lejos, ¡lo suele vender todo!, además te deja entrar en su casa para ver en profundidad la serie de cachivaches que no piensa llevarse.

Estaría muy bien que copiáramos esto en otros países, en España seguro que nos parecería mal sacar todos los trastos a la calle para venderlos ¡qué pensarán los vecinos! Y la verdad es que es un chollo, tanto para el que lo compra tirado de precio, como para el que se lo quita de encima.

Lo que más me gusta es fijarme en qué tiene cada uno, 'dime qué vendes y te diré cómo eres'. Algunos venden porquerías que realmente a mí me daría vergüenza sacar a la calle, las habría tirado hace tiempo. Otros venden cosas nuevas o las regalan. Hay vecinos que dejan algún mueble, como una mecedora casi nueva, en la acera y le ponen un cartel de 'free', es decir, gratis, llévatelo si te gusta.

Conclusión, para mí lo de menos es comprar, lo que más me gusta es conocer a los vecinos y sus 'trastos'. Eso sí, siempre pienso que me gustaría ir al de la urbanización de súper lujo, seguro que hay chollos, porque deben ser muy muy ricos, y también hacen garage sales, así que en cuanto vaya os cuento.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Familias numerosas en peligro de extinción

Una amiga me contó una historia sobre una madre con 6 hijos. Además de hacerme pensar en el tema de las familias numerosas, me quedé alucinada de lo que puede llegar a provocar el estrés y el agotamiento en una madre y en un padre con tantos hijos...

Toda la familia volvía de hacer la compra en un centro comercial. ¡Compra para 8!, a mi la compra para dos hijos y un padre se me hace un mundo, tanto que prefiero ir sola porque si no se repite siempre la misma historia en el supermercado:

Estrés en el supermercado
–Mamá compra esto, mamá compra lo otro, mamá no me haces caso, mamá dónde está mi hermano, mamá que hemos perdido el carro, mamá meto estas chuches, mamá me has pisado con la rueda, mamá me puedo subir, ay mamá he tirado 3 botes, mamá, mamá, ¿mamá me escuchas?...–

Imaginad que no podían ir en un coche cualquiera, porque padre + madre + 6 hijos + compra no cabe en cualquier vehículo. Así que irían en una súper furgoneta preparada con asientos para todas las edades y el maletero a reventar de bolsas de comida. No sé si el conductor se podría concentrar bien en la carretera, porque a mi con 2 me cuesta.

El caso es que llegaron tarde y cansados, bajaron la compra, la coloraron, hicieron la cena, cenaron, se pusieron el pijama, se lavaron los dientes, dieron las buenas noches y se fueron todos a la cama a descansar.

...silencio...

...relax...

Al rato, sobre la una de la madrugada, sonó el timbre de la puerta, algo extrañados abrieron y se encontraron a uno de los hijos que se había quedado dormido en el coche mientras bajaban la compra. ¡Nadie se había percatado!

¿Os imagináis? Medio dormido salió y llamó al timbre para ir a su cama...

¿Olvidar a un hijo en el coche? Con tantos es normal... Bueno, ya os conté una historia sobre una madre que se olvidó a su bebé, pero en este caso es más grave, no solo la madre no se dio cuenta, sino que ¡¡el padre y los otros 5 hermanos tampoco!! ¿qué jaleo de familia debe haber para no echar en falta a uno?

La gran familia
Este verano hablábamos de cómo eran las familias antes. Mi padre eran 6 hermanos, más el abuelo, más el primo de Cádiz que fue a estudiar a su casa, más los padres, más una americana que fue de intercambio... en casa de mi suegra también eran 6 hermanos, en casa de mi suegro peor: ¡eran 9 hermanos!. Y como dice mi padre, lo suyo era lo normal, había familias de 14 hijos... Unos cuidaban de otros, la ropa se pasaba de generación en generación, no se podía elegir comida a no ser que fuera tu cumpleaños, con una pelota y una muñeca tenían de sobra para todos, había turnos para comer...

Parece que las familias numerosas, las de antes, están peligro de extinción. Ahora tener 3 hijos ya nos parece una pasada (a mi la primera), y con 4 o 5 no digamos. Cuando yo tenía 16 años estuve de intercambio en una familia que tenía 7 hijas, más yo, y la verdad, como adolescente lo pasé fenomenal, pero ahora entiendo las ojeras de la madre y el autoritarismo del padre.

Así que ya no me quejo más, que dos está muy bien y no se me olvida ninguno, o al menos de momento.

P.D: Gracias Luisa por la historia (la tenía medio escrita desde hace mucho)

jueves, 30 de mayo de 2013

Donde pone STOP, hay que parar para aprobar

Hoy me ha tocado un policía muy majo, me ha dicho que de dónde era con este acento tan bonito... y claro... yo ahí ya me he crecido.... me he sentido en mi salsa... hasta me he visualizado sonriendo con mi foto en el carnet...

No hay duda, hay que parar 
Menuda diferencia con la señorita Rotenmeyer, este policía era simpático, me ha dicho que no me preocupase, que seguro que me salía bien, y me ha sonreído. Y es que cuando al otro lado tienes a alguien amable, todo cambia.

Por supuesto le he contado mi vida, cómo no, con mi acento tan bonito, me he hecho un poco la víctima: –mis hijos confían en mi, imagínese lo duro que puede ser no ser un ejemplo para ellos...– Me ha contado que tenía dos hijos y que me entendía, que podía ser un trauma decirle a un niño que han suspendido a su mamá cuando lleva 21 años al volante...

Así que por fin lo he conseguido, ya llevo en mi cartera el carnet de conducir del estado de Ohio, con mi foto feliz cual perdiz. Y que conste que esta vez he parado 'completely' en los STOPs, hasta he contado: 1, 2, y luego he seguido.

He reflexionado sobre mi suspenso del otro día y he llegado a la conclusión de que es un problema de madre imperfecta.

La Rotenmeyer no sabe, no tiene ni idea, de lo que es conducir siendo una madre imperfecta. Ella, tan perfecta y con ese moñete, que de buena gana se lo hubiera despeinado, y con ese tipín toda estirada, y lo peor, tan joven e ideal, y claro, sin hijos.

¡Ajá! ahí es donde la he pillado.

La policía Rotenmeyer no sabía lo que es para una madre tener que conducir sin ser una 'fitipaldi'. No estamos acostumbradas a conducir sin tener que mirar atrás echando la mano para separar la pelea, mientras suena el móvil en el bolso, vuela un trozo de galleta por el coche, se derrama el agua en el asiento trasero, los niños chillan, te miras en el espejo para comprobar si te has peinado, llegas tarde...

En vez de ese contexto, donde estoy en mi salsa, me lo cambian y me ponen en un ambiente de silencio total, en el que solo oigo –turn right... turn left... turn left...turn... right... turn left...– pues normal que me ponga nerviosa, y más mirando el moñete por el rabillo del ojo. Si estoy por llamarla señorita Intermitente.

...y además tengo la capacidad de mirar con el rabillo del ojo a la izquierda, ver que no viene nadie, y pasar por el STOP sin parar del todo. ¡Toma ya! ¡además, con súper poderes! Ese fue el verdadero problema... le dieron envidia mis súper poderes de madre imperfecta, y ahí se vio ella que podía dominarme y me cateó.

Otra conclusión a la que he llegado es que los asientos de seguridad de los niños, los ponen por las madres, porque es muy peligroso que vayan con ellas.

Y hay alguna, que hasta se olvida de meter a su hijo en el coche. Ah, y otras que se olvidan de sacarlo, esa historia os la cuento otro día.